domingo, 13 de marzo de 2011

Euforia

Olvidarme de Manolo durante varios días, como si no existiera. En muy pocas ocasiones me ha pasado eso. Y actualmente, me veo viviendo en uno de esos momentos. Me siento auténticamente feliz, eufórica, plena, llena, saciada de amor, de sentimientos, de alegría, de expectativas...
Y Paco es el causante de este estado de ánimo.
Obviamente, la tormenta que preveí estalló, justo al día siguiente de escribir aquí. Me acosté corroída por dentro, por cómo me sentía y por todo lo que expresé aquí. Al día siguiente me llamó al mediodía, a ver que tal estaba...y el pobre se encontró con todo el chaparrón. Le conté lo que sentía, cómo me sentía yo con la situación que vive él. Lo vomité todo, llorando, aturrullada, y él en silencio, escuchando... Al acabar de echarlo todo, con voz muy seria me dijo que entendía lo que me pasaba, que ni reprochaba ni recriminaba nada, pero que mi inseguirdad fuera por mí misma, no por miedo a que me mintiera él, que él jamás en nada de lo que me había dicho me había mentido, y que no era su intención mentirme en nada. Que podía haber esperado más a decirme que vivía con su ex, que no tenía por qué haberlo dicho en la segunda cita, que podía haber esperado más. Pero que quiso que yo lo supiera, y que si no me lo dijo la primera vez que nos vimos fue porque no salió el tema, sino lo hubiera dicho también. No quiere esconderme nada, quiere una relación totalmente limpia y sincera entre nosotros, y que cada cual tome las decisiones que quiera respecto al otro, pero que no achaque mis miedos a sus posibles mentiras que no hay. Estuvimos mucho rato hablando, yo llorando, él compungido, y le dije que necesitaba tiempo para decidir qué hacía. No me veía capaz de llevar una relación en esa situación, y que antes de embarcarme de lleno con él en nada, tenía que tener las cosas claras. Le pedí un tiempo para pensarlo y me dijo que el que necesitara, que él me estaría esperando, pero que por favor le llamase para decirle una cosa u otra. Mientras él no supiera nada de mí, me esperaría, y si yo le llamaba para dejarlo todo, entonces volvería a su vida.
Pero no pude. Me pasé la tarde tristísima. Había quedado con Javi para tomar algo y cenar y estaba hecha una auténtica mierda. Cada vez que le decía a Javi algo de Paco, los ojos se me llenaban de lágrimas... Estando con Javi le mandé un sms a Paco pasandole el mail de Frigicoll para que mandara allí su curriculum, él me contestó dándome las gracias y cuando llegué por la noche a casa le mandé un mail explicandole lo que había hablado con Javi del trabajo. Por la mañana me escribió él, dandome las gracias y haciendo una referencia a mi frase de despedida del mail (un beso un poco grande, o algo así le puse). A media mañana me mandó un texto escrito por él, sobre lo que significaba un beso para él. Le contesté, me contestó, y así toda la mañana. No pude. No pudimos. Por la tarde me fui con Belén y mi madre a comprar ropa para Alex, y le mandé un sms diciendoselo. El estaba por Bcn y quedamos. El estaba prudente. Yo temerosa. Pero lo hablamos absolutamente todo. Nos fuimos a un bar que encontramos en Aribau y me dijo que le preguntara todo lo que quisiera, pero que no me quedara con ninguna duda. Que el me lo contaba todo, pero que no quería a su lado alguien que desconfiara de él. Que eso no. No quiere desconfianzas, ni mentiras, ni historias raras. Siente mucho, siente muy de verdad, siente como hacía mucho que no sentía, y lo quiere vivir en su máxima expresión, de una manera totalmente limpia y sin fisuras. Y lo hablamos todo. Y me convencí. No sé si hago bien o mal, pero es lo que siento. Creo plenamente todo lo que me dice. Le creo ciegamente, porque me habla con los ojos, y esos jamás mienten. Porque se le ve feliz, porque lo veo. Porque estaba falto de cariño, de amor y de entrega. Como yo. Y hemos encontrado un mar donde depositarlo todo el uno en el otro. Porque nos comemos con la mirada, nos devoramos con las manos, nuestras bocas se quedan pequeñas cuando nos besamos, por todo lo que queremos entregar y transmitir.
Me siento muy querida, muy deseada y muy esperada. Y muy bienvenida. Y me gusta. Me enternece. Me hace inmensamente feliz.
Y yo... pues estoy en una nube. No pienso negarlo. Me encanta ver que aprovecha cada ratito que tiene para que nos veamos, da igual dónde sea, da lo mismo si tiene que venir él desde Terrassa para vernos una hora. Me llena sentirme tan importante para alguien. Para alguien, no. Para él.
Creo que es lo que he estado buscando durante mucho tiempo. No tenía muy claro qué era lo que quería encontrar. Pero siempre he tenido muy claro que cuando lo encontrara, sabría que es eso. Y con Paco he tenido esa sensación. Desde el primer encuentro. Me quedé con ganas de saber y conocerle más. Y cada vez que nos vemos, nos vamos conociendo más, y me gusta más. Y me encanta el deseo, la ternura, el amor, la complicidad, el amor que muestra en cada beso, en cada gesto para cogerme la mano cuando caminamos, en cada mirada, en cada risa compartida, en las carcajadas que nos pegamos los dos, con sus ocurrencias, con mis chorradas... Me encanta que me pase el brazo por los hombros cuando paseamos, me encanta cómo me coje de la cintura cuando me ve, con las ganas que me besa, con la ternura que me mira, cuando se queda fijo, estudiando mi rostro, parandose en cada una de las facciones de mi cara, como si quisiera grabarla y que no se le olvidara ningún detalle... Me siento inmensamente feliz de tenerlo en mi vida, de haberme tropezado con él, de poder mostrar mis sentimientos sin ningún tipo de miedo. Aunque mucho más me gusta sentir los suyos. Me gusta cómo huele, cómo me besa, cómo se rie, cómo mira la vida con optimismo, cómo soy parte de su vida, y lo feliz que se siente de saber que forma parte de la mía.
Miro sus fotos y me derrito, leo sus escritos y me desarma.... Me siento muy vulnerable con él, casi frágil. Y me encanta la fuerza que me transmite, el convencimiento pleno que tiene en mí, la alegría con la que vive que nos hayamos encontrado. Me vuelve loca su caracter alegre, vital, optimista a pesar de todo lo que hay en contra... Y su claro convencimiento de que todo irá bien. Por primera vez en mucho, en muchisimo tiempo, le he dicho a alguien que le quiero. Por primera vez en mucho, en muchísimo tiempo, siento que no soy yo la que tira del carro...
Como dice la canción que acompaña hoy este escrito: Puede ser la razón por la que sobrevivo, la causa por la que estoy viva, al que cuidaré durante los buenos y los malos años. Yo tomaré sus risas y sus lágrimas y los convertiré en mis recuerdos. Porque donde vaya él, yo tengo que estar... El significado de mi vida es él...
Qué bien haber encontrado mi aguja en este inmenso pajar!!!!
Sí... estoy inmensamente feliz.
Si...le adoro. Estoy enamorada de Paco.
Le quiero.

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